Si Outlook se niega a arrancar y te suelta el mensaje «No se puede abrir el conjunto de carpetas» (en inglés suele aparecer como «The set of folders cannot be opened»), lo más habitual es que el problema esté en alguno de estos tres puntos: un perfil dañado, el panel de navegación corrupto o un complemento que está interfiriendo en el inicio. Y sí, el aviso es desesperante precisamente porque no concreta nada, como esos errores que parecen escritos para humanos… pero por robots.
La buena noticia es que, sin cambiar medio Windows ni reinstalar Office a ciegas, hay varias vías bastante directas para recuperar el acceso. A continuación tienes tres métodos, ordenados de menos a más “quirúrgicos”, para que pruebes el que mejor encaje con tu caso.
Reinicia el panel de navegación de Outlook (lo más rápido)
Antes de meterte con configuraciones avanzadas, conviene atacar uno de los culpables más comunes: el panel de navegación. Este área, donde aparecen tus carpetas, favoritos y estructura del buzón, puede corromperse y provocar que Outlook se quede bloqueado justo al inicio. El reinicio del panel suele ser la solución más limpia cuando el fallo aparece de la noche a la mañana.
El proceso es sencillo, pero tiene un requisito: Outlook debe estar completamente cerrado. Asegúrate de que no queda abierto en segundo plano. Después, abre el cuadro Ejecutar de Windows con Win + R (o buscando “Ejecutar” desde la barra de tareas) y escribe este comando:
Outlook.exe /resetnavpane
Confirma con Aceptar y, al terminar, abre Outlook de forma normal desde el menú Inicio, un acceso directo del escritorio o la barra de tareas. Este detalle importa: no lo vuelvas a abrir desde “Ejecutar” para esta comprobación. Si el error desaparece, ya tienes identificado el origen: el panel de navegación estaba en mal estado y Outlook lo ha regenerado.
¿Y si sigues viendo el mismo mensaje? Entonces toca pasar a las dos causas que suelen dar más guerra: los complementos y el perfil.

Arranca Outlook en modo seguro y desactiva complementos
Los complementos (add-ins) pueden ser un arma de doble filo. Por un lado, añaden funciones útiles; por otro, basta con que uno falle tras una actualización, un cambio de permisos o una mala interacción para que Outlook no llegue ni a cargar. En estos casos, el modo seguro es tu mejor aliado porque inicia Outlook con lo mínimo imprescindible, reduciendo interferencias.
Con Outlook cerrado, vuelve a abrir Ejecutar (Win + R) y escribe:
Outlook.exe /safe
Outlook debería abrirse en modo seguro. Es posible que te pida elegir un perfil: selecciona el perfil por defecto, normalmente llamado Outlook. Si Windows no encuentra “Outlook.exe”, la recomendación de la guía original es usar la ruta completa al ejecutable; por defecto, suele estar dentro de Archivos de Programa > Microsoft Office.
Una vez dentro, si te lo solicita, inicia sesión con tu cuenta. Luego entra en Archivo > Opciones y, en el panel de la izquierda, ve a Complementos. En la parte inferior verás la gestión de complementos; junto al desplegable de Complementos COM pulsa Ir… para abrir la lista.
Ahora viene la parte práctica: desmarca todos los complementos marcados para deshabilitarlos. Confirma con Aceptar. Y aquí hay otra puntualización importante: para comprobar el resultado, no abras Outlook de nuevo desde el cuadro Ejecutar. Ciérralo y ábrelo de forma normal desde Inicio o el acceso directo habitual.
Si con los complementos desactivados Outlook vuelve a abrir, ya sabes lo que toca: ir reactivándolos más adelante con calma (uno a uno) para localizar el que estaba provocando el fallo. Porque, seamos sinceros, el “culpable” casi nunca se autoinculpa.
Recrear el perfil desde el Registro (la solución más drástica)
Si los dos métodos anteriores no arreglan el problema, es muy probable que el perfil de Outlook esté dañado. En ese escenario, el enfoque que propone la fuente pasa por borrar la información del perfil desde el Registro de Windows para que Outlook lo regenere.
Este paso requiere más cuidado: el Editor del Registro no perdona. La guía insiste en no borrar nada fuera de las carpetas indicadas, ya que eliminar claves equivocadas puede dejar el sistema inestable. También recomienda hacer una copia de seguridad desde Archivo > Exportar… antes de tocar nada, guardando así una fotografía de la configuración actual.
Para empezar, busca regedit en la barra de tareas y abre el Editor del Registro. Si Windows te pide confirmación, acepta. En el panel izquierdo, expande HKEY_CURRENT_USER y luego entra en Software. Desde ahí, navega siguiendo esta ruta:
Microsoft > Office > 16.0 > Outlook > Profiles
Ojo con el número: la fuente indica que 16.0 puede variar según la versión de Outlook instalada, así que en tu caso podría aparecer otro valor.
Dentro de Profiles es habitual ver una carpeta llamada Outlook. El procedimiento consiste en eliminar las carpetas que aparezcan en ese apartado (por ejemplo, “Outlook”) usando clic derecho y Eliminar. Si no aparece ninguna carpeta, la propia guía sugiere probar con los otros métodos.

Tras borrar el perfil, reinicia el PC y vuelve a abrir Outlook para comprobar si el error se ha resuelto. Es una medida más agresiva que las anteriores, pero cuando el perfil está corrupto es también la forma más directa de obligar a Outlook a reconstruir su configuración básica.
En resumen, si tu prioridad es recuperar el acceso cuanto antes, lo más sensato es ir en este orden: reset del panel, modo seguro y complementos y, si nada funciona, recreación del perfil vía Registro. Así evitas cambios innecesarios y atacas primero lo que suele fallar con más frecuencia en el ecosistema Microsoft, que a veces es tan potente como… temperamental.

