Para actualizar los drivers de la GPU en Windows 11, lo primero es elegir la herramienta adecuada: Windows Update para el mantenimiento habitual, el instalador oficial del fabricante cuando necesitas una versión concreta y el Administrador de dispositivos para instalar archivos locales o recuperar un controlador anterior. No son tres caminos equivalentes, aunque a veces acaben llevándote al mismo sitio.
La clave está en comprobar qué tienes instalado y qué pretendes resolver. ¿Para qué perseguir el número de versión más alto si el equipo funciona correctamente y no necesitas ningún cambio concreto? Aquí la compatibilidad manda más que el contador de novedades.
Comprueba tu GPU y empieza por Windows Update
Antes de descargar nada, haz clic derecho en Inicio, abre el Administrador de dispositivos y despliega Adaptadores de pantalla. Ahí aparecen los adaptadores gráficos instalados; pulsa con el botón derecho sobre el que quieras revisar, entra en Propiedades y consulta la pestaña Controlador, donde encontrarás la versión actual. Anótala para poder comparar después.
No utilices la fecha como prueba de que el controlador está desactualizado: según Microsoft, ese dato lo establece el proveedor y puede corresponder a la fecha que este decida. Para verificar un cambio, resulta más útil el número de versión que esa aparente pista cronológica.
Después, abre Configuración, entra en Windows Update y pulsa Buscar actualizaciones. Windows ya realiza comprobaciones periódicas y puede descargar e instalar automáticamente un controlador más reciente cuando encuentra uno adecuado, pero esta búsqueda manual permite comprobar si hay algo disponible en ese momento.
Si no aparece ninguna actualización, puedes volver al Administrador de dispositivos, pulsar sobre la GPU y elegir Actualizar controlador y Buscar controladores automáticamente. Si la herramienta propone buscar en Windows Update, no habrás descubierto un repositorio secreto: volverás a la misma fuente.
Que Windows no ofrezca la versión más nueva de la web del fabricante no implica necesariamente un error, porque utiliza información de compatibilidad incluida en los controladores para relacionarlos con cada dispositivo. Tras actualizar, reinicia si se solicita y comprueba otra vez la pestaña Controlador. Si la versión ha cambiado y todo funciona, puedes terminar aquí.
Cuándo instalar drivers de NVIDIA, AMD o Intel
La descarga manual tiene sentido cuando buscas una versión que el fabricante ya ha publicado y Windows Update todavía no ofrece, por ejemplo, para corregir un fallo documentado o acceder a una función que tu controlador actual no admite. Es una solución con un objetivo, no un ritual obligatorio de mantenimiento.
Acude a la web oficial de NVIDIA, AMD o Intel, según tu GPU, y comprueba que el paquete corresponde al modelo exacto, a la versión de Windows y a su arquitectura. Microsoft recomienda evitar las descargas desde páginas ajenas al fabricante; con los controladores, acumular intermediarios no aporta ninguna ventaja.

Lee también las notas de la versión que vas a instalar. En AMD, la compatibilidad del sistema operativo puede variar según el producto Radeon, y la instalación requiere permisos de administrador. Las condiciones de un paquete antiguo no sirven para confirmar las de uno nuevo, por muy parecidos que sean sus nombres.
En un portátil, revisa primero la página de soporte del fabricante del equipo, ya que un instalador genérico puede no reconocer su configuración. Si el paquete de NVIDIA o AMD no detecta el hardware o rechaza continuar, esa página es la siguiente referencia, no una invitación a forzar la instalación.
Ejecuta el instalador adecuado, reinicia cuando lo pida y verifica la versión instalada en el Administrador de dispositivos. Después, prueba el juego, la aplicación o la actualización de Windows que motivó el cambio: confirmar el número es útil, pero comprobar que desapareció el problema es lo que cierra el proceso.
Instalar archivos locales o recuperar un controlador
El Administrador de dispositivos cobra protagonismo cuando ya tienes los archivos del controlador descargados y extraídos. Dentro de Adaptadores de pantalla, haz clic derecho sobre la GPU, selecciona Actualizar controlador y después Buscar controladores en mi equipo; indica la carpeta que contiene los archivos para que Windows pueda localizarlos.
También permite deshacer una actualización problemática. Si los fallos empezaron justo después del cambio, abre las propiedades de la GPU y busca Revertir al controlador anterior en la pestaña Controlador. Esta operación requiere permisos de administrador y depende de que Windows conserve una versión previa; si no existe una copia disponible, tendrás que reinstalar el paquete anterior desde la web oficial del fabricante.

Conviene distinguir esos fallos de un bloqueo de compatibilidad. En 2024, Microsoft documentó que determinados controladores NVIDIA podían provocar pérdida de imagen al actualizar a Windows 11 24H2 o posterior, por lo que suspendió esa actualización en los equipos afectados. Es un caso histórico, no una advertencia de que tu ordenador siga bloqueado hoy.
Si aparece el aviso de que el controlador no está preparado para esa versión de Windows y existe uno nuevo, actualiza primero mediante Windows Update. Microsoft indicó que, tras instalar un controlador compatible, la actualización del sistema debería volver a ofrecerse en la siguiente comprobación, sin forzarla mediante otras herramientas.
Para ese caso concreto, si Windows Update no proporciona la corrección, Microsoft documentó como alternativa descargar el paquete del Catálogo de Microsoft Update, extraer el CAB e instalarlo mediante la búsqueda local. Es una excepción dirigida a ese bloqueo, no el método cotidiano para mantener la GPU al día.

