Apple ya tiene fecha aproximada para el gran lavado de cara de Siri con inteligencia artificial: llegará más adelante este año, y lo realmente jugoso es quién pone el “cerebro” detrás. Según un comunicado conjunto, Apple y Google han cerrado una colaboración plurianual para que la nueva generación de Apple Foundation Models se base en los modelos Gemini y en tecnología cloud de Google, algo que servirá para impulsar futuras funciones de Apple Intelligence, incluida una Siri más personalizada.
Si lo que buscas es entender qué cambia de verdad, la idea se resume en dos puntos: Apple quiere una Siri que responda mejor, con más contexto y personalización, y para ello se apoya en Gemini, uno de los nombres que más ruido ha hecho en la carrera actual de modelos generativos. La pregunta, claro, es la que muchos se hacen con una ceja levantada: ¿encaja esta alianza con el discurso tradicional de Apple sobre control y privacidad?
Qué han acordado Apple y Google y por qué importa
El acuerdo entre ambas compañías se plantea como una colaboración a varios años en la que los modelos que sustenten la próxima hornada de capacidades de Apple Intelligence se apoyarán en Gemini y en la infraestructura cloud de Google. No se trata de un simple “integrar un chatbot” y ya, sino de una base tecnológica para lo que Apple describe como su siguiente generación de modelos fundacionales, orientada a mejorar experiencias en el ecosistema, con Siri como escaparate principal a corto plazo.
Este movimiento llega después de meses de especulaciones sobre con quién trabajaría Apple para desbloquear una Siri de nueva generación. Bloomberg ya había adelantado el pasado septiembre que Apple estaba valorando modelos de OpenAI y Anthropic, y que contemplaba pagar a Google en torno a 1.000 millones de dólares anuales por un modelo Gemini personalizado. Apple no ha detallado públicamente cifras en el comunicado, pero el hecho de que se hable de un marco plurianual y de “modelos fundacionales” sugiere que no es un experimento menor, sino un pilar estratégico.
También hay un contexto de mercado que no conviene ignorar: tras conocerse la noticia, Google se convirtió en la cuarta empresa en superar el umbral de los 4 billones de dólares de capitalización, apenas cuatro meses después de alcanzar los 3 billones. Esa reacción no se explica solo por Siri, pero sí refleja hasta qué punto la narrativa de Google como potencia en IA está calando.
Privacidad y ejecución: la promesa de Apple pasa por Private Cloud Compute
Una de las claves del anuncio es que, aunque Google aporte la tecnología de IA, Apple insiste en que sus funciones seguirán ejecutándose en Private Cloud Compute, su propio sistema cloud con foco en seguridad. Es un matiz crucial porque el usuario que compra un iPhone o un Mac suele hacerlo también por la percepción de control, y Apple necesita encajar esta colaboración sin diluir su mensaje de privacidad.

Que Apple mencione explícitamente Private Cloud Compute suena a “guardarraíles” técnicos y de comunicación: Gemini está ahí, sí, pero Apple intenta mantener el timón sobre dónde y cómo se procesan las tareas. En un panorama donde cualquier integración de IA levanta dudas sobre qué datos viajan y qué se queda en el dispositivo o en la nube, este punto será probablemente tan relevante como la calidad de las respuestas. Porque una Siri más lista está bien, pero una Siri que obligue a tragarse condiciones poco claras no encaja en el ADN que Apple lleva años vendiendo.
Además, el movimiento refleja una realidad incómoda para Cupertino: la IA generativa está avanzando a un ritmo que premia a quienes tienen modelos muy competitivos ya entrenados y una infraestructura capaz de escalar. Ahí Google llega con Gemini y con una maquinaria cloud consolidada. Y Apple, pese a su potencia de integración hardware-software, ha ido más lenta en el sprint mediático de la IA, con anuncios que no siempre han cuajado al ritmo esperado.
LLM Siri, retrasos y el futuro: Apple se juega mucho este año
Apple presentó Apple Intelligence como paraguas para sus iniciativas de IA, incluyendo una Siri mejorada. Esa Siri “con LLM”, a veces apodada como LLM Siri, estaba prevista para principios de 2025, y Apple incluso llegó a publicar anuncios promocionando nuevos iPhone con esas capacidades. Sin embargo, el despliegue se retrasó a última hora, en un giro que no solo frustró a usuarios, sino que, según se ha informado, provocó tensiones internas, cambios ejecutivos y hasta una demanda federal por presunta publicidad engañosa.
El impacto del retraso fue tan evidente que Tim Cook terminó reconociendo ante empleados que Apple se había quedado por detrás de sus competidores en la carrera de la IA. En una reunión interna, según Bloomberg, Cook describió la revolución de la IA como “tan grande o más” que internet, y planteó la necesidad de una reforma profunda de los equipos de investigación y desarrollo. En la misma llamada, Craig Federighi, responsable de ingeniería de software, prometió que la nueva LLM Siri recibiría una mejora “mucho mayor” de lo que habían imaginado inicialmente.

Con ese telón de fondo, la alianza con Google se interpreta como un acelerador: Apple necesita que la próxima Siri no solo llegue, sino que llegue con un rendimiento y una recepción que la devuelvan al mapa de la conversación tecnológica. En paralelo, Google vive un momento fuerte con Gemini, presentado en noviembre entre bastante entusiasmo online, con comparaciones favorables frente a ChatGPT, y con una estrategia que también busca reducir la dependencia del ecosistema de chips dominado por Nvidia mediante sus TPUs. No es poca cosa que Apple decida apoyarse en esa “ola” justo cuando necesita recuperar credibilidad.
Queda por ver qué forma concreta toma todo esto en el día a día. Si se cumplen los detalles que también ha manejado Bloomberg, Apple estaría trabajando en un sistema llamado World Knowledge Answers, pensado para crear una experiencia de búsqueda en dispositivos Apple y resumir búsquedas web, con posible llegada a Safari y Spotlight. Por ahora, lo confirmado es que la Siri más personalizada aterriza este año impulsada por esta base tecnológica, y que Apple pretende mantener la ejecución bajo su modelo de cloud seguro. En otras palabras: la promesa es ambiciosa, y en 2026 ya sabemos que el usuario no se conforma con demos bonitas; quiere resultados, rápido, y sin tener que pelearse con el asistente como si fuera un firmware beta.

