Si estás siguiendo los rumores del primer iPhone plegable de Apple, esta semana ha dejado varias pistas bastante concretas sobre por dónde van los tiros. La idea general se mantiene: Apple estaría preparando el iPhone Fold para septiembre, y el foco ya no está solo en “si llegará”, sino en cómo resolverá los puntos donde los plegables suelen tropezar, desde la arruga de la pantalla hasta el enfoque del sistema operativo al abrirlo.
Entre lo más relevante, hay dos decisiones que ayudan a entender el producto: por un lado, Apple no eliminaría del todo la marca del pliegue, aunque sí la reduciría; por otro, el dispositivo ejecutaría iOS (no iPadOS) incluso con un panel interno cercano por tamaño a un iPad mini, lo que condiciona el tipo de multitarea y el ecosistema de apps. Y sí, también se habla de memoria, almacenamiento y de una estrategia de cámaras que parece más conservadora de lo que algunos esperaban. ¿Es una jugada “muy Apple”? Bastante.
La pantalla plegable: menos arruga, pero no magia
Durante meses, una de las promesas más repetidas alrededor del iPhone Fold era que Apple habría “resuelto” el clásico problema del pliegue visible, ese surco que muchos plegables llevan en el centro como si fuera una firma inevitable del formato. Los informes iniciales llegaron a describir el nuevo panel suministrado por Samsung como prácticamente libre de arruga, e incluso se habló de que no habría pliegue en absoluto.
La actualización importante aquí es el matiz: según Mark Gurman (Bloomberg), la tecnología de pantalla que Apple estaría usando reduce la marca del pliegue, pero no la elimina. El resultado, en sus palabras, no sería “perfecto”, así que conviene ajustar expectativas y asumir que el iPhone Fold no va a reescribir las leyes físicas del OLED plegable, al menos en esta primera generación. Para cualquiera que haya probado un plegable reciente, esto suena más realista: la batalla ya no es ocultar el pliegue al 100%, sino lograr que moleste menos en uso normal, sobre todo al desplazarte o ver contenido con fondos claros.
En cuanto a tamaños, las filtraciones apuntan a una pantalla exterior de 5,5 pulgadas y una pantalla interior de 7,8 pulgadas, con un formato interno 4:3 que recuerda al iPad mini. Ese detalle es clave, porque la relación de aspecto condiciona la interfaz y la manera en la que las apps aprovechan el espacio cuando el móvil está abierto.
Cámaras: agujero en ambas pantallas y Touch ID lateral
Si esperabas que el iPhone Fold inaugurase por fin una era de iPhone completamente “todo pantalla”, toca rebajar el hype. En un momento se dijo que Apple planeaba integrar una cámara bajo el panel en la pantalla interior, lo que habría sido un cambio llamativo, no tanto por el concepto (ya se ha visto en el mercado) como por el estándar de calidad que Apple suele exigir en cámara frontal.

Según la información más reciente de Gurman, Apple habría descartado esa cámara bajo la pantalla porque la calidad de imagen era peor, y habría optado por una solución más directa: un orificio (hole-punch) tanto en la pantalla interior de 7,8 pulgadas como en la exterior de 5,5 pulgadas. Es una decisión coherente si lo prioritario es mantener un nivel de foto y vídeo frontal consistente, especialmente en un dispositivo de precio alto en el que los compromisos se miran con lupa.
En la pantalla exterior, además, se concreta un punto de diseño que llevaba tiempo en el aire. El recorte sería un agujero pequeño que sustituye al recorte en forma de píldora de los iPhone actuales, aunque Apple mantendría una interfaz tipo Dynamic Island alrededor para alertas del sistema y Live Activities. En otras palabras, cambia la “ventana” física, pero se conserva la capa de software que se ha convertido en parte de la identidad reciente del iPhone.
También hay un giro en biometría: no habría componentes de Face ID bajo la pantalla. En su lugar, el dispositivo integraría Touch ID en el botón lateral, una solución que encaja bien con el formato plegable, donde la geometría del frontal cambia según esté abierto o cerrado. Y, seamos honestos, para algunos usuarios el retorno de Touch ID (aunque sea lateral) suena casi a “callback” para veteranos, de esos que se notan más en el día a día que en una keynote.
iOS en modo “tipo iPad”, y especificaciones de memoria
El otro gran tema es el software. Con una pantalla interna de 7,8 pulgadas y formato 4:3, era razonable pensar en un enfoque híbrido: iPhone cuando está cerrado, iPad cuando está abierto. La pregunta era inevitable: ¿iOS o iPadOS? Gurman lo deja claro: el iPhone Fold ejecutará iOS, aunque al desplegarse mostrará una interfaz con disposición parecida a iPad.
¿Qué significa eso en la práctica? Cuando el dispositivo esté abierto, se habla de un diseño que permitiría multitarea con dos apps lado a lado, además de que muchas aplicaciones adoptarían barras laterales a la izquierda, algo típico de iPad. Apple también daría a los desarrolladores herramientas para adaptar sus apps existentes a esa nueva interfaz. Ahora bien, hay límites claros: no soportaría todo el abanico de multitarea del iPad, y no ejecutaría apps existentes de iPadOS. Es una apuesta por mantener el iPhone como centro del ecosistema, evitando fragmentar la plataforma, aunque eso implique que la experiencia “tipo mini tablet” no sea idéntica a la de un iPad.

En cuanto a hardware, se menciona que el primer iPhone plegable llegaría con 12 GB de RAM, al nivel de otros modelos citados en los rumores recientes como el iPhone Air y los iPhone 17 Pro/Max. Sobre el suministro, se indica que Samsung comenzaría envíos de DRAM en el segundo trimestre, en línea con el calendario de producción, y que la memoria saldría más cara por un contexto de tensión en el suministro global debido al impulso de servidores para IA. Para el usuario final, esto no cambia el uso diario de manera directa, pero sí ayuda a entender por qué un dispositivo nuevo (y plegable) no va a jugar precisamente en la liga del “precio razonable”.
El apartado de almacenamiento también aparece bastante perfilado: las capacidades serían 256 GB, 512 GB y 1 TB. En el extremo alto, se sugiere que la versión de 1 TB podría acercarse a los 3.000 dólares, una cifra que, puesta en contexto, se aproximaría al coste de dos iPhone 17 Pro de 1 TB. No es un dato menor: el iPhone Fold se perfila como un producto de nicho premium, más parecido a una demostración de ingeniería (y de catálogo) que a un “nuevo iPhone para todos”.

