Apple prepara para 2027 un iPhone de aniversario que, si las filtraciones van bien encaminadas, no sería una simple actualización anual con mejor chip y cámara más afinada. El modelo que celebraría los 20 años del iPhone apunta a convertirse en el rediseño más ambicioso desde el iPhone X, aquel salto de 2017 que eliminó el botón de inicio y marcó la plantilla estética de varias generaciones posteriores. La fecha simbólica real cae el 29 de junio de 2027, pero todo indica que Apple mantendría su calendario habitual y lo presentaría en otoño, junto a otros modelos de gama alta.
La gran duda empieza por el nombre. Las fuentes lo han llamado de forma provisional iPhone 20 o iPhone XX, e incluso se contempla que Apple evite la denominación iPhone 19, igual que en su día saltó del iPhone 8 al iPhone X. Más allá del marketing, lo relevante está en el hardware: pantalla curva de borde a borde, diseño con mucho más vidrio, Face ID bajo el panel si la tecnología llega a tiempo, nuevos sensores, botones hápticos y una batería más densa. ¿Estamos ante otro cambio de era o ante una lista de deseos demasiado optimista?
Un rediseño de vidrio y pantalla casi sin bordes
El elemento más llamativo sería un cuerpo con vidrio curvado envolviendo la parte frontal y trasera, buscando un efecto de pantalla continua sin recortes visibles. Según las filtraciones, Apple no estaría persiguiendo una curva agresiva tipo cascada, sino una solución de cuatro bordes con microcurvas muy suaves, pensadas para que los gestos laterales sigan resultando naturales y para reducir la distorsión del contenido. En lenguaje menos de laboratorio: más futurista, pero sin que el panel parezca una demo técnica incómoda de usar.

La pantalla también recibiría una mejora profunda. Se habla de un panel fabricado por Samsung con tecnología Color Filter on Encapsulation, que elimina la película polarizadora y aplica el filtro de color directamente sobre la capa de encapsulación. Esto permitiría un conjunto más fino, con más paso de luz, mayor brillo y menor consumo. Además, Apple combinaría este panel con controladores de pantalla de 16 nanómetros y una capa de difusión lumínica con forma de cráter para igualar el brillo, incluso en los bordes curvados.
El objetivo de esa ingeniería sería acercarse a un frontal realmente sin marcos. Una filtración menciona biseles de 1,1 mm, frente a aproximadamente 1,44 mm en el iPhone 17 Pro. Es una diferencia pequeña sobre el papel, pero en un móvil premium cada décima cuenta, casi como cuando un fabricante presume de milímetros en un portátil ultrafino y todos fingimos que no hemos sacado la regla mental.
Face ID bajo la pantalla, cámara propia y botones hápticos
Apple también estaría trabajando para ocultar Face ID bajo la pantalla mediante una ventana de vidrio microtransparente capaz de dejar pasar los sensores infrarrojos. Sin embargo, este punto conviene leerlo con cautela: aunque algunas fuentes lo sitúan como objetivo, otros analistas creen que la tecnología podría no estar lista del todo en 2027. En ese escenario, el iPhone de aniversario conservaría una Dynamic Island más pequeña, similar a la prevista para los iPhone 18 Pro.
En fotografía, el movimiento sería especialmente interesante porque Apple estaría desarrollando su propio sensor de imagen apilado para reemplazar los sensores de Sony que utiliza actualmente en el iPhone. El prototipo mencionado emplearía tecnología LOFIC, capaz de permitir que cada píxel almacene distintas cantidades de luz, con un rango dinámico potencial de hasta 20 pasos. Traducido a uso diario, la promesa estaría en gestionar mejor escenas con luces fuertes y sombras profundas, justo donde el procesado computacional suele trabajar horas extra.

Otra pieza con sabor a prototipo rescatado sería el regreso del llamado Project Bongo, orientado a sustituir los botones mecánicos por controles hápticos integrados en el marco. La idea afectaría al botón lateral, los de volumen, el botón Acción y el Control de Cámara. Según lo filtrado, estos botones sólidos ya habrían superado pruebas con guantes, manos mojadas, temperaturas extremas y fundas, e incluso usarían un microprocesador de consumo ultrabajo para seguir funcionando con el teléfono apagado o sin batería.
Más potencia, mejor autonomía y un calendario todavía abierto
Por dentro, los modelos de aniversario montarían el chip A21, fabricado con una segunda generación del proceso de 2 nanómetros, compartido con el segundo iPhone plegable. Apple también estaría valorando memoria mobile HBM, una DRAM apilada verticalmente y conectada mediante vías de silicio para aumentar la velocidad de transmisión. Su principal interés estaría en alimentar mejor la GPU y reforzar el rendimiento de la inteligencia artificial ejecutada en el propio dispositivo, un terreno donde cada vatio y cada gigabyte por segundo empiezan a pesar más que el típico número de núcleos.
El módem sería otro cambio estratégico. Tras los C1 y C1X asociados al iPhone 16e y al iPhone Air, y el C2 previsto para el iPhone 18 Pro fuera de Estados Unidos, Apple aspira a llevar un módem propio a sus modelos de gama alta en Estados Unidos en 2027. La meta sería superar a Qualcomm en velocidad y funciones vinculadas a IA, además de mejorar la eficiencia energética para rascar más autonomía.
La batería también entra en la quiniela con una tecnología de silicio puro, que ofrecería más densidad energética que las celdas de ion-litio convencionales y permitiría aumentar la capacidad sin ocupar más espacio físico. Una fuente ha mencionado 6.000 mAh, aunque no está claro de dónde procede esa cifra, así que conviene tratarla como el dato más resbaladizo del conjunto. También se han mencionado carga inalámbrica inversa, audio bajo la pantalla para eliminar la ranura del auricular y una nueva generación de Ceramic Shield, pero esas pistas parecen menos asentadas.
Apple planea dos tamaños, aproximadamente 6,3 y 6,9 pulgadas, aunque el modelo mayor podría venderse como uno de 7 pulgadas gracias a sus marcos más finos y al diseño todo pantalla. La foto general es potente, pero no definitiva: el panel curvo podría llegar en una primera fase con algo de pérdida de brillo o distorsión en los bordes, antes de una versión más refinada en 2028. Si el iPhone X fue el molde de una década, este iPhone de 20 aniversario aspira a hacer lo mismo; la cuestión es cuántas de estas piezas llegarán realmente a tiempo.

