Si alguna vez has acabado en la cola del aeropuerto buscando “ese PDF” entre descargas, WhatsApp y capturas de pantalla, ya entiendes la intención detrás de Passbook, la función que hoy conocemos como Apple Wallet (Cartera): convertir el móvil en un espacio ordenado donde guardar pases digitales listos para enseñar en el momento justo. La idea es simple, pero muy bien ejecutada: en lugar de cargar con tarjetas físicas o documentos dispersos, reúnes en un solo sitio entradas, billetes, tarjetas de fidelización y más, con un diseño pensado para que el código QR o de barras esté siempre a mano cuando lo necesitas.
En iPhone viene integrado en iOS, así que no hablamos de una app “extra”, sino de una pieza del ecosistema de Apple que, además, se apoya en detalles prácticos como la protección biométrica (por ejemplo, Face ID) y la sincronización con iCloud. Y sí, aunque Apple Wallet es exclusiva de iOS, los archivos clave de este sistema tienen vida más allá del iPhone gracias a apps compatibles en Android. Porque, al final, ¿quién no quiere una cartera digital que no parezca un cajón desastre?
Qué es Passbook y por qué ahora es Apple Wallet
Passbook fue el nombre original del “tarjetero” digital de Apple. Con el paso del tiempo, esa idea evolucionó y se integró en lo que hoy se llama Apple Wallet o Cartera, una app que no solo organiza pases digitales, sino que también convive con funciones más amplias del entorno de Apple, como el soporte para pagos cuando añades tarjetas compatibles con Apple Pay.
En esencia, Wallet actúa como un monedero visual: abres la app y ves tus pases en formato tarjeta, puedes desplazarte entre ellos y acceder rápidamente a lo esencial, que suele ser el código QR o el código de barras para entrar a un evento, hacer un check-in o validar un billete. Frente a un PDF tradicional, aquí se prioriza lo mínimo necesario, sin menús ni páginas: nombre del pase, una miniatura, fechas relevantes (actualización o caducidad) y el código que se escanea.
El punto importante es la compatibilidad: Wallet se alimenta principalmente de archivos PKPASS o de botones del tipo “Añadir a Apple Wallet” que aparecen al comprar entradas, reservar viajes o gestionar pases en distintos servicios. Esto es justo lo que convierte a Apple Wallet en un estándar de facto para llevar encima entradas de conciertos, billetes de tren o tarjetas de embarque sin imprimir nada.

Para qué sirve: entradas, viajes, fidelización y más
El uso más habitual de Apple Wallet suele ser el más cotidiano: guardar entradas. Aunque muchas veces llegan como PDF, el formato de pase las deja ordenadas en una única app, listas para mostrarlas en segundos. En la práctica, la lista de cosas que puedes llevar es bastante amplia: entradas de conciertos o festivales, billetes de avión, billetes de tren (por ejemplo, de Renfe), accesos a museos o teatros y entradas para eventos deportivos.
Más allá del ocio y los viajes, hay un terreno donde Wallet brilla por puro pragmatismo: tarjetas de fidelización, cupones, descuentos y tarjetas regalo. Tenerlas digitalizadas evita la típica escena de abrir la cartera y descubrir que la tarjeta correcta está… en otra chaqueta. Además, en el caso de las tarjetas regalo, puedes consultar información relevante como el saldo restante sin andar buscando correos antiguos o páginas de consulta.
En vuelos, el formato de pase se vuelve especialmente cómodo porque permite consultar detalles de un vistazo, como el estado del vuelo y horarios. ¿Es una revolución? No, pero sí es el tipo de mejora incremental que se agradece cuando tienes prisa, poca cobertura o el móvil lleno de notificaciones como si fuera un panel de control de Star Trek.
Y en la etapa más reciente, Wallet se ha ampliado como contenedor de documentos digitales importantes, incluyendo certificados y comprobantes, como ocurrió con el certificado covid (hoy ya no necesario según la fuente). Además, si necesitas obtener documentos oficiales en formato compatible, se menciona la app Mi Carpeta Ciudadana, disponible tanto en iOS como en Android, como vía para descargar y almacenar documentación en el dispositivo, reduciendo trámites y papeleo.
Archivos PKPASS: el formato que hace posible el “pase digital”
El motor real de Passbook/Wallet es el archivo .pkpass, un formato creado por Apple para empaquetar de forma segura un pase digital: desde una tarjeta de embarque hasta una entrada o una tarjeta de fidelización. Según la información proporcionada, estos archivos incluyen elementos como imágenes (por ejemplo, en PNG) y una firma que ayuda a mantener la integridad del pase, con la idea de que no se pueda editar o manipular fácilmente.
En la práctica, te toparás con PKPASS de dos formas: como archivo adjunto en un correo o como opción directa en el proceso de compra con botones tipo “Añadir a Apple Wallet” o descargas explícitas en ese formato. Una vez lo tienes, la integración en iOS es bastante directa: abres Wallet, ves tus pases como si fuese un monedero y, si hace falta, usas el botón de Añadir en la parte superior.
También existe la opción de compartir algunos pases con otros usuarios de iPhone o Apple Watch desde la propia Wallet, entrando en el pase, abriendo el menú de más opciones y buscando la función de compartir. Eso sí, no siempre aparece: depende de si el emisor del pase lo ha habilitado. Y aunque se menciona la posibilidad de compartir hacia Android, la otra persona necesitará una app compatible para abrirlo.
Para añadir una tarjeta de crédito o débito desde Wallet, el proceso descrito pasa por tocar el “+”, elegir agregar tarjeta, verificar datos (introduciendo el código de seguridad si ya está asociada a iCloud, o escaneando/introduciendo manualmente si no lo está) y aceptar términos hasta que se verifique. A partir de ahí, la tarjeta queda disponible para pagos donde se acepte Apple Pay.
¿Y si estás en Android? Apple Wallet no existe como tal, pero el formato PKPASS puede gestionarse mediante apps de terceros. Se cita PassWallet como una de las más conocidas, disponible en Google Play Store, capaz de localizar pases compatibles en la memoria del teléfono y mostrarlos como un tarjetero digital. El flujo es sencillo: instalas una app compatible, buscas el archivo PKPASS con el explorador, lo abres y eliges la app descargada para visualizarlo, con un aspecto similar al de iOS. La diferencia relevante aquí es el respaldo: en iPhone se indica que los pases se guardan en iCloud y pueden recuperarse al restaurar o cambiar de dispositivo, mientras que en Android, si pierdes el móvil, podrías perder lo almacenado en el dispositivo.
Como cualquier sistema, hay límites: no todas las empresas ofrecen compatibilidad, algunas actualizaciones pueden requerir intervención manual y se menciona que podría existir un límite de pases almacenables, obligando a borrar para añadir nuevos. Aun así, como herramienta de organización diaria, sigue siendo una de esas funciones que, una vez la integras en tu rutina, te hace preguntarte por qué antes vivías entre PDFs.

