Si estás buscando cómo pasar fotos del iPhone al iPad, lo más probable es que quieras algo muy concreto: que las imágenes aparezcan en tu iPad rápido, sin cables y sin complicarte la vida. Y ahí Apple tiene varias rutas, cada una con su “personalidad”: la sincronización automática con iCloud para olvidarte del proceso, AirDrop para envíos puntuales casi instantáneos y el correo como plan B cuando necesitas salir del apuro. La clave está en elegir el método según tu caso, porque no es lo mismo querer que todas tus fotos estén siempre en ambos dispositivos, que enviar solo unas cuantas para editarlas o enseñarlas en una pantalla más grande.
A continuación tienes las tres vías más habituales basadas en los ajustes y apps del sistema, explicadas paso a paso y con los detalles que suelen marcar la diferencia cuando algo “debería funcionar” pero no aparece donde esperabas.
Sincronización automática con iCloud Fotos
Para quienes quieren que el iPhone y el iPad se comporten como un ecosistema de verdad, iCloud Fotos es la opción más relevante: haces una foto en el iPhone y, cuando ambos dispositivos están bien configurados, termina apareciendo también en el iPad. Es el enfoque de “configurar una vez y olvidarse”, muy en la línea de Apple, para bien y para esos días en los que te toca revisar un ajuste escondido.
El proceso arranca en el iPhone entrando en Ajustes (la app gris con el icono de engranajes). Arriba del todo verás el apartado de tu cuenta: toca tu nombre. Si no has iniciado sesión, el sistema te ofrecerá Iniciar sesión en (tu dispositivo); introduce el Apple ID y la contraseña para continuar. Después entra en iCloud y localiza Fotos dentro del bloque de apps que usan iCloud. Ahí tendrás que activar iCloud Fotos, de modo que el interruptor quede en verde.
En ese mismo punto, iOS puede ofrecerte la opción de Optimizar almacenamiento del iPhone, pensada para ahorrar espacio guardando versiones más ligeras en el dispositivo mientras el original queda en iCloud. Es una de esas decisiones que cambian la experiencia diaria: si vas justo de almacenamiento, tiene sentido; si prefieres tener siempre el archivo completo en local, conviene revisarlo con calma.
Luego toca repetir la configuración en el iPad: misma ruta de Ajustes → tu nombre → iCloud → Fotos y activar la opción equivalente para que ambos queden sincronizados con el mismo Apple ID. A partir de ahí, las fotos nuevas que tomes en el iPhone se irán sincronizando con los dispositivos donde hayas iniciado sesión, normalmente cuando estén conectados a Wi‑Fi. ¿Lo práctico? Que el trasvase es automático. ¿Lo menos glamuroso? Que, si no hay Wi‑Fi o no se ha iniciado sesión correctamente, la magia se toma un descanso.
Para comprobar que todo está llegando, abre la app Fotos en el iPad (icono de flor multicolor), ve a la pestaña Álbumes y entra en Todas las fotos. Si la sincronización está activa, ahí terminarán apareciendo las imágenes del iPhone. Es el destino natural cuando buscas continuidad total entre dispositivos, como si el iPad fuese “otra ventana” a tu fototeca.

AirDrop: el envío rápido, sin cables ni esperas
Si lo tuyo no es sincronizar bibliotecas completas, sino pasar una o varias fotos concretas de forma inmediata, AirDrop suele ser el camino más directo. Funciona especialmente bien cuando tienes el iPhone y el iPad cerca, porque la transferencia se apoya en conexiones inalámbricas y necesita que ambos estén relativamente próximos (a pocos metros).
En el iPhone, abre Fotos, elige la imagen que quieres enviar y toca el botón de compartir (el típico rectángulo con la flecha hacia arriba). Si vas a mandar varias, puedes desplazarte por las miniaturas y seleccionar más de una desde la parte superior, marcándolas con el círculo correspondiente. Eso sí, algunos usuarios han reportado problemas al intentar transferir muchas fotos a la vez con AirDrop, así que, si el envío falla o se queda a medias, suele ser más estable hacerlo en tandas más pequeñas.
Antes de enviar, asegúrate de que AirDrop está accesible. En el iPhone puedes abrir el Centro de control deslizando hacia arriba desde la parte inferior de la pantalla (según el modelo y la versión de iOS). Desde ahí, entra en AirDrop y actívalo. Si el sistema te pide activar Bluetooth o Wi‑Fi, acepta: AirDrop depende de ellos, y sin esos dos “viejos conocidos” la transferencia no despega.
Vuelve a la hoja de compartir: debería aparecer AirDrop como opción y, si el iPad está preparado, verás su nombre como destino. Tócalo y envía. En el iPad aparecerá un aviso de recepción; tras completarse la transferencia, normalmente se abrirá Fotos y podrás ver las imágenes recibidas. Es la solución perfecta cuando quieres pasar contenido al iPad para mostrarlo en pantalla grande, o para seguir trabajando desde allí como si estuvieras moviendo archivos entre dispositivos en una LAN… pero sin tener que hacer de “administrador de sistemas” un martes por la tarde.

Enviar fotos por correo: un método clásico que sigue funcionando
Cuando iCloud no está configurado o AirDrop no detecta el dispositivo, el correo electrónico sigue siendo un recurso útil, siempre que tengas la app Mail configurada tanto en el iPhone como en el iPad. Es menos elegante y más manual, pero tiene una ventaja clara: funciona incluso en escenarios en los que no puedes (o no quieres) tocar ajustes de sincronización.
El flujo es parecido al de AirDrop, pero el destino es un mensaje. En el iPhone, abre Fotos, elige la foto, pulsa compartir y selecciona Mail. Se abrirá la pantalla para redactar un correo: escribe una dirección en el campo Para: (puede ser tu propio correo) y envía el mensaje desde la esquina superior derecha. Si aparece el aviso de asunto vacío, puedes enviarlo igualmente.
Luego, en el iPad, abre Mail (el icono del sobre) y localiza el correo en la bandeja de entrada. Al abrirlo, toca la imagen adjunta para verla y mantén pulsada la foto para guardarla. Con ese gesto, la imagen se guarda en el carrete del iPad, lista para usar desde Fotos. ¿Es el método más “2026”? No precisamente, pero a veces lo retro funciona, como ese cable que juraste tirar y acaba salvándote la tarde.

