Cuando un grupo de WhatsApp pasa de ser “el de siempre” a convertirse en una pequeña comunidad, empiezan los clásicos problemas: mensajes cruzados, nombres poco reconocibles y esa sensación de no tener claro quién es quién cuando el chat se llena de gente. Para atacar justo ese caos cotidiano, WhatsApp está simplificando las conversaciones grupales con una nueva función llamada Member Tags, o etiquetas de miembro, pensada para identificar de forma rápida el rol o la relación de cada persona dentro de un grupo concreto.
La idea es sencilla y bastante práctica: bajo el nombre de cada usuario, dentro de un grupo, aparece una etiqueta corta que describe su papel. Puede ser algo como “Capitán del equipo” en un grupo deportivo, “Madre de Reet” en un chat escolar o “Editor” en un grupo oficial. ¿El resultado? Menos fricción al leer y responder, especialmente cuando no conoces a todo el mundo o cuando el grupo tiene un objetivo claro y muchas voces hablando a la vez.
Qué son las etiquetas de miembro y para qué sirven
Las etiquetas de miembro son textos personalizables que se muestran debajo de tu nombre en un grupo específico de WhatsApp. Su función es describir tu rol, tu relación o tu identidad dentro de ese espacio, y hacerlo de forma visible para el resto de participantes, sin necesidad de fijar mensajes, explicar presentaciones o depender de que todos tengan tu contacto guardado con el mismo apodo.

Lo más interesante es que estas etiquetas son dependientes del grupo: no se trata de un “título global” que te acompañe por toda la app. Puedes configurar una etiqueta distinta en cada grupo según lo que tenga sentido allí. En la práctica, esto encaja muy bien con la forma real en la que usamos WhatsApp: en un grupo familiar eres “Tío”, en el del colegio puedes ser “Voluntaria” y en el del equipo de baile “Bailarina principal”. Si lo piensas, es casi como poner orden en un servidor de Discord… pero en el terreno más mainstream del móvil, donde también se forman auténticos ecosistemas sociales.
Además, el objetivo no es adornar perfiles, sino aclarar conversaciones y luchar contra la desinformación. En grupos con mucha actividad, estas etiquetas ayudan a interpretar mejor los mensajes y a identificar a la persona adecuada cuando se habla de responsabilidades, turnos o tareas. ¿Cuántas veces has leído un “¿quién se encarga de esto?” y has tenido que hacer arqueología de mensajes para entenderlo? Aquí la etiqueta hace parte de ese trabajo de contexto.
Cómo añadir una etiqueta en un grupo, paso a paso
Activar y configurar tu etiqueta es un proceso directo, siempre que tengas la función disponible. WhatsApp indica que el primer requisito es usar la versión más reciente, así que conviene empezar por ahí: actualizar la aplicación para asegurarse de que aparecen las opciones nuevas.
Después, el flujo es el típico de ajustes específicos de grupo. Primero, entra en el chat del grupo donde quieras colocar tu etiqueta. A continuación, toca el nombre del grupo en la parte superior para abrir la pantalla de información del grupo. Dentro de esa sección, debería aparecer una opción llamada “Add Member Tag” asociada a tu perfil en ese grupo. Al entrar, podrás escribir una etiqueta con un límite de hasta 30 caracteres, lo justo para describirte sin convertirlo en una firma interminable (por si alguien ya estaba pensando en meter ahí su currículum).
Cuando guardas la etiqueta, WhatsApp la muestra como una especie de subtítulo bajo tu nombre dentro de ese grupo, permitiendo que el resto la vea de un vistazo mientras lee o responde mensajes. Es una de esas mejoras pequeñas, pero muy centradas en el uso real: no cambia la forma de chatear, pero sí reduce malentendidos y preguntas repetidas.

Editar o eliminar tu etiqueta: control total y por grupo
Como suele pasar con las funciones que tocan identidad o contexto, lo importante es el control. En este caso, WhatsApp permite editar o borrar la etiqueta en cualquier momento. Si tu rol cambia, si el grupo evoluciona o simplemente te apetece ajustar el texto para que sea más claro, solo tienes que volver a Información del grupo y modificarla desde allí.
Y aquí hay un detalle clave: los cambios solo afectan a ese grupo y no se aplican al resto de tus conversaciones. Es decir, no hay riesgo de que una etiqueta pensada para un entorno concreto se te quede “pegada” en todas partes. Esa separación por grupos es lo que hace que la función tenga sentido, porque respeta cómo nos comportamos en distintos contextos sociales y evita que WhatsApp se convierta en un escaparate de etiquetas genéricas.
En conjunto, las etiquetas de miembro apuntan a un problema muy concreto: la falta de claridad en grupos grandes o temáticos. No es una revolución visual ni una reinvención del chat, pero sí una herramienta de organización que encaja con el rumbo de la app: hacer que los grupos sean más manejables sin obligarte a cambiar hábitos. Y si con esto se reducen los “Perdón, ¿tú quién eras en este grupo?” a media conversación, ya es un pequeño triunfo para el orden digital.

