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Certificado digital en España: qué es y cómo usarlo

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Escrito por Edu Diaz

febrero 25, 2026

Si últimamente has notado que cada vez más gestiones “de las de toda la vida” se han mudado a Internet, no es una sensación: buena parte de la burocracia diaria ya se resuelve desde el sofá. En ese escenario, el certificado digital se ha convertido en la llave maestra para identificarte online, acceder a servicios públicos y firmar documentación sin tener que depender de claves temporales o colas presenciales.

La idea es sencilla, pero la tecnología que lo sostiene tiene bastante más miga: un certificado digital funciona como una identificación electrónica que se instala en un ordenador o un móvil y que permite demostrar quién eres en un trámite, además de firmar documentos y proteger comunicaciones. Y sí, también sirve como escudo frente a intentos de suplantación, algo que en el mundo digital nunca está de más (aunque a veces parezca que la seguridad solo se acuerda de nosotros cuando falla).

Según la Agencia Española de Protección de Datos, un certificado electrónico o digital es un fichero digital emitido por un tercero de confianza que vincula la identidad de una persona o entidad con su clave pública, permitiendo identificar al titular de forma inequívoca. Por debajo, la mecánica se apoya en PKI (infraestructura de clave pública), una arquitectura de criptografía que utiliza claves públicas y privadas para validar usuarios y asegurar el intercambio de datos en Internet.

¿Qué incluye un certificado digital? Aunque puede variar según el tipo, normalmente incorpora datos como el nombre de la persona o empresa, un correo electrónico, la dirección física, un número de identificación, el nombre de la autoridad de certificación, la fecha de emisión y caducidad, y la clave pública asociada. Esa mezcla de identidad y criptografía es la que permite que una web o un servicio confíe en que, efectivamente, eres tú y no alguien “haciéndose pasar”.

Tipos de certificado digital: FNMT y DNI electrónico

En España existen distintos tipos de certificados electrónicos, pensados para perfiles y usos diferentes. Entre los más habituales aparecen el certificado de persona física, el de representante (para actuar en nombre de una entidad) o incluso certificados orientados a Administración Pública. En la práctica, para el usuario medio, los dos nombres que más se repiten son el certificado de la FNMT y el DNI electrónico (DNIe).

El certificado FNMT es un archivo digital emitido por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre – Real Casa de la Moneda (FNMT-RCM), una autoridad de certificación española que gestiona certificados para personas y organizaciones. Se usa de forma amplia en trámites con la administración y en entornos empresariales, porque permite autenticarse y firmar electrónicamente con un nivel de confianza alto. Para obtenerlo, se solicita en la web de la FNMT y, tras verificar la identidad en una oficina, se envía para que lo instales en tu equipo. En el caso del certificado de persona física emitido por AC FNMT Usuarios, se indica que es gratuito y que tiene una validez de cuatro años.

El DNIe, por su parte, no es un archivo descargable como tal, sino un documento físico con un chip que integra certificados electrónicos. Al expedirlo o renovarlo, se entrega una clave secreta que se utiliza para identificarse al usar el DNI en un lector. Tiene validez jurídica para realizar trámites telemáticos y firmar documentación. Los certificados del DNI electrónico tienen un período de validez máximo de 60 meses (cinco años), aunque se pueden expedir nuevos certificados manteniendo la misma tarjeta mientras el DNI siga vigente. Eso sí, aquí hay un matiz importante: si pierdes el DNI o deja de estar en vigor, los certificados asociados también se anulan, algo que conviene tener presente antes de basar todo tu “yo digital” en una tarjeta que puede acabar extraviada entre la cartera y el universo.

Para la validación del DNIe se mencionan dos instituciones: la FNMT-RCM, con servicios de validación de carácter universal, y el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, que presta validación al conjunto de las Administraciones Públicas.

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Para qué sirve: identificación, firma y trámites online

La utilidad real del certificado digital se entiende en cuanto empiezas a usarlo en el día a día. No se limita a “entrar” en una web: lo potente es que actúa como una capa de confianza que sustituye, en buena parte, a la presencia física y a la firma manuscrita en múltiples gestiones.

Entre los usos principales destacan la firma electrónica de documentos, con garantías de integridad y autenticidad, es decir, que el contenido no ha sido manipulado tras la firma. Esto resulta especialmente práctico al enviar documentación personal; por ejemplo, se menciona el caso de realizar un cambio de padrón por vía telemática.

Otro uso clave es la autenticación de usuarios para proteger la privacidad y la seguridad de la información personal. Hay portales que directamente exigen certificado para acceder aunque ya hayas introducido datos, como ocurre con la Agencia Tributaria (Hacienda) en determinados accesos. Además, el certificado puede habilitar acceso seguro a aplicaciones y servicios; se cita, por ejemplo, que algunas plataformas médicas de la Seguridad Social, como Clic Salud, pueden requerir certificado para consultar el historial.

También se mencionan las transacciones online seguras, incluyendo compras y transferencias bancarias, gracias a la capacidad del certificado de cifrar información y asegurar que solo el destinatario autorizado accede al contenido. Y, en paralelo, está la parte más “silenciosa” pero práctica: la identificación ante servicios, que no solo confirma que eres una persona real conectándose a un sitio legítimo, sino que además puede ahorrarte introducir datos manualmente.

En términos muy de usuario, la pregunta es inevitable: ¿cuánto tiempo te ahorrarías si tu firma y tu identidad digital estuvieran a un clic cuando un portal te lo pide? Ahí es donde el certificado pasa de ser “algo de administración” a convertirse en una herramienta cotidiana.

Instalación y comprobación en Windows, Mac y navegadores

El proceso de instalación del certificado es parecido en Windows y Mac, con diferencias en el punto donde se almacena. En ambos casos, lo primero es descargar el archivo desde el portal que lo emite (por ejemplo, la FNMT u otra entidad de confianza) y seguir el asistente correspondiente.

En Windows, al abrir el archivo descargado, el sistema suele reconocerlo como certificado y te guía para añadirlo. Durante el asistente tendrás que elegir el almacén de certificados, que habitualmente es “Personal”. Tras completar el proceso, quedará instalado y listo para utilizarse en los trámites. En el caso del certificado FNMT, puede ser necesario usar AutoFirma, un software desarrollado por el Ministerio de Hacienda para completar determinadas operaciones de firma.

En Mac, el doble clic sobre el archivo abre la app Acceso a Llaveros. Desde ahí se puede seleccionar “Sistema” en la barra lateral y usar la opción de Importar para añadir el certificado, procurando guardarlo en el llavero adecuado para que luego esté disponible cuando lo requiera un portal. Dependiendo del tipo de certificado, es posible que se solicite una contraseña o algún paso adicional para finalizar.

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Una vez instalado, es normal querer comprobar que está realmente ahí. Puedes ver los certificados desde el navegador, y los pasos cambian según cuál uses. En Google Chrome, se accede desde el menú de los tres puntos, entrando en Configuración, luego Privacidad y seguridad, después Seguridad y finalmente en Gestionar certificados, donde se muestran datos como “emitido para”, “emitido por” y su fecha. En Mozilla Firefox, también existe un apartado equivalente desde el menú, dentro de Opciones, en Privacidad y seguridad, bajando hasta la sección de Seguridad para ver los certificados instalados.

Si en algún momento te atascas, conviene recordar que los portales de la FNMT o de la Agencia Tributaria suelen incluir instrucciones específicas, y eso a veces es más útil que fiarse de la memoria… especialmente cuando el navegador decide “reordenar” menús con cada actualización, como si fuese una tradición no escrita del software moderno.

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Edu Diaz

Cofundador de Actualapp y apasionado de la innovación tecnológica. Licenciado en historia y programador de profesión, combina el rigor académico con el entusiasmo por las últimas tendencias tecnológicas. Desde hace más de diez años, soy redactor de blogs de tecnología y mi objetivo es ofrecer contenido relevante y actualizado sobre todo este mundo, con un enfoque claro y accesible para todos los lectores. Además de mi pasión por la tecnología, disfruto de las series de televisión y me encanta compartir mis opiniones y recomendaciones. Y, por supuesto, tengo opiniones firmes sobre la pizza: definitivamente, sin piña. Únete a mí en este viaje para explorar el fascinante mundo de la tecnología y sus múltiples aplicaciones en nuestra vida cotidiana.