Anthropic ha activado una de esas funciones que llevan tiempo rondando el imaginario de la IA aplicada al trabajo diario: poder pedirle a Claude desde el móvil que haga tareas directamente en tu ordenador. La idea, en realidad, es bastante sencilla de entender y bastante potente en la práctica: tú le escribes desde el teléfono, Claude trabaja en el equipo de sobremesa o portátil que tienes encendido, y cuando termina te devuelve el resultado en la misma conversación.
La novedad llega dentro de Cowork, en fase de research preview, y está orientada a usuarios con planes Claude Pro y Claude Max. Además, necesita dos piezas concretas: la app de Claude Desktop instalada y abierta en el ordenador, y la app móvil de Claude actualizada en iPhone o Android. Si estabas pensando en magia negra en la nube, no exactamente: Claude ejecuta el trabajo en tu propio ordenador, con acceso a archivos locales, conectores, plugins y aplicaciones, siempre que todo esté activo y con conexión a Internet.
Lo más relevante aquí no es solo que puedas lanzar una orden remota, sino que todo sucede dentro de un hilo continuo. No hay sesiones separadas para móvil y escritorio, sino una misma conversación persistente que conserva el contexto de tareas anteriores. Es decir, puedes arrancar una petición desde el teléfono mientras vas de camino al trabajo y retomarla luego desde el PC o el Mac sin volver a explicarlo todo, algo que suena menos espectacular que un robot haciendo clics, pero probablemente sea lo que más cambia el uso real en el día a día.
Cómo funciona Dispatch y qué puede hacer Claude
La función se usa desde la sección Dispatch de Cowork. Una vez completada la configuración inicial, Claude sincroniza esa conversación continua entre móvil y escritorio y decide qué tipo de sesión necesita para cada encargo. Según la tarea, puede apoyarse en Claude Code para trabajos de desarrollo o en Cowork para tareas más centradas en información, documentos o productividad. El usuario puede entrar en esas sesiones para ver detalles o, si prefiere un enfoque más cómodo y menos obsesivo —como intentar no abrir la consola cada treinta segundos—, esperar a que llegue el resultado final.
Y ese resultado puede ser bastante variado: un informe resumido a partir de una hoja de cálculo local, un documento de briefing tras revisar mensajes de Slack y correo electrónico, una presentación construida con archivos guardados en Google Drive o incluso una tarea de organización de carpetas dentro del ordenador. Claude también puede usar las aplicaciones del equipo mediante la función de uso del ordenador, lo que le permite abrir programas, navegar por el navegador, editar archivos o rellenar hojas de cálculo.
Desde fuera, el planteamiento recuerda a esa promesa clásica de los asistentes digitales de “hazlo por mí”, solo que aquí ya no se queda en una demo con música épica. Si le pides que actualice una hoja en Excel, consulte un panel interno o utilice tus herramientas de desarrollo, puede interactuar con esas apps directamente en el escritorio. Y cuando termina, te envía el resultado por mensaje, incluso con notificación push en el móvil si hace falta tu aprobación o si el trabajo ya está listo.
Hay otro detalle importante: si la tarea genera archivos, esos elementos se pueden recuperar desde el móvil o localizar en el ordenador en la ruta que Claude indique. Además, el sistema conserva memoria sobre cómo trabajas y qué proyectos has ido tocando, aunque esa memoria se puede ver, editar o borrar en cualquier momento.

Requisitos, límites y por qué la seguridad pesa tanto
Para usar esta función hay varias condiciones que no conviene pasar por alto. El ordenador debe tener instalada la versión más reciente de Claude Desktop y permanecer encendido, despierto y con la aplicación abierta; en paralelo, el móvil necesita la última versión de Claude para iOS o Android. También hace falta una suscripción Pro o Max y conexión a Internet activa en ambos dispositivos. En la información oficial se menciona compatibilidad con macOS y Windows x64 para la app de escritorio, mientras que otra de las fuentes pone el foco en su llegada a macOS, así que el matiz de disponibilidad puede variar según el entorno y el despliegue de la vista previa.
Anthropic también destaca la posibilidad de programar tareas recurrentes. En otras palabras, no todo tiene que depender de una orden manual enviada desde el móvil: Claude puede encargarse automáticamente de revisar el correo cada mañana, extraer métricas cada semana o preparar un informe los viernes. Es uno de esos giros que acercan la herramienta más a un operador digital persistente que a un simple chatbot vitaminado.
Ahora bien, la parte delicada está en la seguridad. Al darle acceso desde el móvil a todo lo que Claude puede tocar en tu ordenador, la cadena de acciones se vuelve mucho más sensible. No estamos hablando solo de leer un documento: también puede mover o borrar archivos locales, interactuar con servicios conectados, controlar el navegador y utilizar aplicaciones del escritorio. ¿Cómodo? Muchísimo. ¿Inocuo? Ni por asomo.

La propia compañía advierte que un enlace malicioso, una instrucción manipulada o un comando inesperado pueden desencadenar acciones difíciles de deshacer. Por eso recomienda tener claro qué apps y servicios forman parte de la cadena, qué archivos y cuentas quedan accesibles y cómo desconectar o revocar permisos rápidamente. Además, cuando Claude usa las aplicaciones del ordenador, esa interacción se produce fuera del entorno aislado de Cowork, lo que subraya aún más el carácter experimental de la función.
También hay limitaciones funcionales claras: todo vive en un único hilo continuo y no se pueden gestionar varios hilos independientes, y si el ordenador entra en suspensión o se cierra la app de escritorio, Claude deja de poder trabajar. Aun así, el movimiento de Anthropic deja ver hacia dónde avanza este segmento: menos chat estático y más automatización real sobre nuestros dispositivos. Para cualquiera que haya querido usar su ordenador desde el móvil sin recurrir a un escritorio remoto tradicional, esta propuesta abre un camino bastante más inteligente, aunque todavía con ese cartelito de “preview” que conviene no ignorar.

