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Sensores de fugas de agua: evita daños en casa

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Escrito por Edu Diaz

enero 2, 2026

Si estás montando (o simplemente tanteando) un hogar conectado, hay un tipo de sensor que suele quedarse en segundo plano frente a termostatos, cámaras o medidores de calidad del aire, y aun así es el que más quebraderos de cabeza puede ahorrarte: el sensor de fugas de agua. La razón es muy simple y muy poco glam: una fuga, especialmente en una planta superior, puede acabar deformando suelos, estropeando dispositivos electrónicos y colándose donde menos te lo esperas; y aunque logres secarlo todo, el plan suele incluir semanas de calefactores, deshumidificadores y, en casos feos, incluso tener que salir de casa temporalmente.

Estos sensores, pequeños y alimentados por batería, funcionan con un principio casi “de laboratorio de secundaria”: incorporan dos contactos metálicos y se colocan en el punto donde el agua sería la primera en aparecer (bajo un fregadero, cerca del lavavajillas, junto a una lavadora, etc.). Cuando el agua hace puente entre esos contactos, el dispositivo lo detecta y lanza una alerta. Con ese margen, aunque sea corto, normalmente tienes tiempo de cortar el agua y empezar a actuar antes de que el desastre se convierta en reforma.

Además, lo mejor de este tipo de sensor es que no siempre necesitas tener una casa domótica completa para empezar. Muchos modelos no se limitan a “hablar” con una plataforma inteligente, sino que también incluyen una alarma sonora bastante estridente, lo justo para que no dependa todo de una notificación que quizá llegue cuando estás en el metro o en una reunión. ¿Quién no ha ignorado alguna vez un aviso del móvil pensando que ya lo mirará luego?

Hay muchas opciones en el mercado, podéis realizar búsquedas en Amazon, tiendas especializadas e incluso IKEA vende su propio sensor. Para dejaros uno que funciona a la perfección tenéis en Amazon el Tapo T300 que es uno de los que mejor relación calidad precio tiene. Aquí os dejamos un enlace.

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Cómo funcionan y dónde colocarlos para que de verdad sirvan

Un sensor de fugas es tan útil como la ubicación que le elijas. La idea es situarlo directamente sobre una superficie bajo una fuente probable de agua: en el interior del mueble del fregadero, cerca del sifón, en la base del lavavajillas, detrás del inodoro si te preocupa una pérdida lenta o al lado de una lavadora que ya ha dado algún susto. Al detectar humedad mediante esos dos contactos metálicos, el dispositivo activa el aviso y te da la oportunidad de cortar el suministro y buscar la causa.

En comparación con otros sensores domésticos que miden temperatura o humedad ambiental, el de fugas es más “binario” y, precisamente por eso, muy efectivo: no necesitas interpretar tendencias ni gráficas, solo un aviso inmediato cuando ocurre algo anómalo. Y si además cuenta con alarma audible, se convierte en un guardián bastante autónomo incluso aunque todavía no tengas un hub, altavoces inteligentes o una app de control central.

Ahora bien, si sí tienes un ecosistema domótico, este sensor también se vuelve un disparador para automatizaciones, algo que encaja muy bien con esa fantasía geek de “la casa que se cuida sola” (con moderación, que luego vienen los sustos de automatización mal planteada). La clave es que el sensor sea capaz de comunicar el evento de fuga a tu sistema para que puedas actuar con reglas.

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Automatiza las alertas: cuando el sensor detecta, la casa responde

El salto de “me entero cuando estoy delante” a “me entero cuando estoy fuera” llega con las notificaciones. En plataformas como Home Assistant, el sensor puede reflejar su estado en el panel, pero eso no garantiza que recibas un aviso inmediato. Si no creas una automatización, puede ocurrir lo más absurdo: el sensor detecta la fuga, el panel se actualiza… y nadie se entera hasta que ya es tarde.

La lógica típica es sencilla: crear una automatización que se active cuando el sensor pase al estado de humedad (por ejemplo, el disparador “became moist”) y, a partir de ahí, ejecutar acciones. Entre las acciones más útiles están enviar una alerta crítica a la app del sistema, hacer que suene algún altavoz inteligente a modo de sirena doméstica, o incluso encender y parpadear luces para que el aviso sea imposible de ignorar. No se trata de montar un espectáculo, sino de que el evento destaque sobre el ruido habitual de notificaciones.

Después de configurarlo, conviene probarlo. Se puede simular el puente entre contactos con un dedo húmedo o con un trocito de papel ligeramente mojado, verificando que la notificación llega y que las acciones se ejecutan como esperas. Y sí: avisa antes a quien esté en casa, porque una prueba que enciende luces y hace sonar alarmas puede generar más tensión que un firmware actualizado a destiempo.

Hay un detalle práctico a tener en cuenta con los IKEA BADRING: tras una alerta, puede aparecer un comportamiento de “reseteo” algo quisquilloso en integraciones como Home Assistant o Apple Home. La forma de despejarlo es secar el detector y luego volver a puentear los contactos tres veces seguidas con rapidez, para que el sistema entienda que la fuga ya no está presente.

El nivel pro: sensores de fugas + válvula de corte automática

Donde este tipo de dispositivos se vuelven realmente serios es al combinarlos con una válvula de corte automática. En vez de limitarse a avisarte, el sistema puede cerrar el agua en cuanto detecta una fuga, reduciendo el daño incluso si estás fuera o no puedes reaccionar. Es el tipo de automatización que se siente menos “smart home para postureo” y más “smart home para dormir tranquilo”.

Existen varios enfoques. Por un lado, hay válvulas en línea, que se instalan en la tubería y suelen requerir una instalación más implicada. Por otro, están los dispositivos tipo “robot” que giran una válvula existente, una alternativa más asumible como proyecto DIY. Como esos motores necesitan fuerza para mover una llave de paso real, suelen requerir alimentación a la red eléctrica, algo lógico si quieres fiabilidad cuando importa.

En cuanto a modelos, se mencionan opciones como EcoNet Bulldog Valve Robot (con Z-Wave) y la gama YoLink FlowSmart, que permite emparejar un sensor directamente con la válvula para evitar intermediarios. En cualquier caso, la idea es la misma: convertir un aviso en una acción inmediata. Porque, por muy rápida que sea una notificación, el agua siempre tiene una habilidad especial para avanzar cuando nadie la está mirando.

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Edu Diaz

Cofundador de Actualapp y apasionado de la innovación tecnológica. Licenciado en historia y programador de profesión, combina el rigor académico con el entusiasmo por las últimas tendencias tecnológicas. Desde hace más de diez años, soy redactor de blogs de tecnología y mi objetivo es ofrecer contenido relevante y actualizado sobre todo este mundo, con un enfoque claro y accesible para todos los lectores. Además de mi pasión por la tecnología, disfruto de las series de televisión y me encanta compartir mis opiniones y recomendaciones. Y, por supuesto, tengo opiniones firmes sobre la pizza: definitivamente, sin piña. Únete a mí en este viaje para explorar el fascinante mundo de la tecnología y sus múltiples aplicaciones en nuestra vida cotidiana.